Hace un año hicimos el siguiente viaje empezando en el famoso restaurancito de "El Oro" Santiago y Rubén tenían que hacer una tarea de lo que comían en su viaje. Creo que después de esa primer comida ya no se volvieron a acordar.
De ahí en algún lugar del camino encontramos a César y familia, para continuar hacia Guanajuato, donde pasamos una sola noche.
Continuamos hacia Zacatecas, lugar legendario para mi pues mi abuela Alicia pasó allá gran parte de su niñez, aunque ella siempre presume que es de San Luis.
En Zacatecas se llevaba acabo el festival cultural, de ahí tomé las canciones para este conjunto de imágenes, espero les guste el resultado.
Lugar histórico que narra peripecias, hallazgos, sorpresas, aprendizajes y cantidad de situaciones inverosímiles que de no ser porque los testigos aún viven, se pensaría pertenecen a un cuento de ficción.
sábado, 30 de marzo de 2013
Encuentro Permacultura "Madre tierra" en Tlayacapan
Fue una reunión maravillosa con una comunidad que pareciera no existir, pero de pronto te encuentras con esos hilos invisibles y tremendamente largos que te relacionan con otras personas. Y en verdad se vuelve un suceso mágico coincidir alrededor de un tema, de una persona, de una intensión común ante la vida. Y es refrescante y motivador encontrar gente que te hace pensar, recapacitar, desarrollar ideas, en fin es fabuloso ¡sentirse vivo y en comunidad!
Gracias a mis compañeros de este curso de introducción a la permacultura y a mi llovizna Laura, la directora de la orquesta.
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miércoles, 27 de febrero de 2013
Regreso a Cuetzalan, conociendo Zacatlan.
A un año de conocer este rumbo mágico, a un año de reencontrarme con mi adolescente interior, a un año de tener a Iris de huésped por una noche, a un año de pasar por Adrian a Perote aunque eso nos demorara algunas horas, a un año de platicar todo el camino con Chikara, a un año de comer hochos con Inés, Claudia, Ileana y Gazol; llegué a Zacatlán y te ofrendé mi trabajo.
domingo, 24 de febrero de 2013
Fin de Semana con Jorge colibrí Pedrajo
Reí mucho en Cuatzalan, en Zacatlán también lloré, encontré a los colibríes guerreros, pero el colibrí Jorge estaba en el viento, en las flores de los perales, en los troncos alineados de los pinos, y lo pensé como lluvia, como camino lodoso, como ladrido de perros, como viejitos asomados a una puerta, como a mujer junto a un fogón, siempre hablando, siempre bromeando, incluso discutiendo, Jorge es una presencia muy fuerte, es como abrir los brazos cual extensiones del corazón y darse cuenta que puedes abarcar el universo entero. Cuando estas vivo también estas en todos lados, pero te ocultas en tu cuerpo.
Y la luz de la luna sigue siendo ruido, pero espero que nuestros corazones rían con las anécdotas que seguramente nos han bombardeado últimamente.
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domingo, 17 de febrero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Recordando a Alejandro Aura.
DESPEDIDA
Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.
¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.
Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.
Alejandro Aura
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